“Hemos estado más preocupados de los edificios que de los espacios comunes. Y más aún en Chiloé, en donde se ha vivido toda la vida más bien encerrado y se ha descuidado el espacio público”, asegura Edward Rojas. Este arquitecto, considerado por algunos expertos en patrimonio como una “figura emblemática en la proyección de la identidad chilota”, sabe bien de lo que habla cuando realiza este diagnóstico: está radicado en Castro, capital de la isla grande de Chiloé, desde 1977.
Cofundador del Museo de Arte Moderno de Chiloé y del Taller Puertaazul, es también autor de destacados hitos urbanos como los hoteles Unicornio Azul, de Castro, y Galeón Azul, de Ancud, el primero construido a partir del reciclaje de una antigua casona. En su obra rescata elementos tradicionales de la arquitectura chilota, como el uso de tejas de madera nativa (alerce), mezclándolos con una mirada contemporánea.
Rojas fue finalista en el Premio Andrea Palladio, en Italia, y ganó el Premio Junta de Andalucía en la VIII y X Bienal de Arquitectura de Santiago. La editorial Escala y la Universidad de los Andes de Colombia le dedicaron el número 18 de la colección Somosur, titulado: “Edward Rojas/ El Reciclaje Insular”. “He buscado rescatar el pasado y mezclarlo con el futuro, siempre conservando las raíces culturales y ambientales, desde su propia modernidad”, explica Rojas.
Su proyecto más reciente, en el que ha volcado toda su experiencia de 30 años en la isla, es el Plan Maestro de Caleta Inio, puerta de entrada sur del nuevo Parque Tantauco, que consiste en “imaginar los senderos como calles peatonales, como pasarelas de madera, como puentes cubiertos, como portales de una plaza del encuentro, rescatando una arquitectura rural contemporánea, fundada a partir de las técnicas constructivas y estéticas de la arquitectura vernácula”. Se trata de un proyecto de largo aliento, que integra arquitectura, urbanismo, planificación y paisajismo, en un plan que persigue la refundación de la caleta como pueblo eco-turístico, con lo cual perderá el estigma que la señalaba como el lugar “más aislado de todo Chiloé”.
