Vacuna contra la hepatitis B

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VACUNA BASADA EN INGENIERÍA GENÉTICA PABLO VALENZUELA

Biotecnología para la Humanidad

El bioquímico y Premio Nacional de Ciencias Pablo Valenzuela, de 65 años, ha ido siempre a la vanguardia de la investigación científica mundial. Ha impulsado el desarrollo de una de las áreas de la ciencia más relevantes de los últimos años, la biotecnología, contribuyendo con notables innovaciones tales como la creación de la vacuna contra la Hepatitis B y la elaboración del test del SIDA. También trabajó durante años, infructuosamente, en la búsqueda de una vacuna contra el SIDA. Sobre este fracaso, como disciplinado investigador que es, comenta: “así es la ciencia, hay veces en que uno da y otras veces en que no da con la cosa”.

Valenzuela cita los orígenes de la vacuna contra la mortal Hepatitis B hace unos treinta años. Pero no sólo fue su creación el aporte, sino el desarrollo de una nueva tecnología, basada en la ingeniería genética, para la elaboración de la vacuna. Así, “en cuatro o cinco años, después de pasar por varios estudios clínicos, la vacuna fue aprobada por la FDA (Food and Drug Administration) de Estados Unidos, luego en Europa y de ahí pasó a venderse en todo el mundo”.

El éxito científico fue también un éxito empresarial. Valenzuela, junto a otros científicos, fundó en Estados Unidos la empresa Chiron, donde se hicieron los trascendentales estudios. “Fue una empresa que partió con dos o tres personas, pero llegó a tener seis mil empleados”. Luego fue comprada por una gran empresa farmacéutica mundial, la que comercializa actualmente la vacuna.

Otra de sus áreas de investigación ha sido, desde los 80, la lucha contra el SIDA. Aunque no ha logrado dar aún con una vacuna para este mal, Valenzuela sí puede mostrar grandes aportes para el combate contra la enfermedad. “Nosotros fuimos los primeros en el mundo que secuenciamos el genoma del virus del SIDA”, recuerda, lo que permitió utilizar esta información para hacer el test de Elisa y evitar que el SIDA siguiera extendiéndose, como ocurría por aquellos años, a través de los bancos de sangre y de las transfusiones.

Hoy Pablo Valenzuela vive en Santiago y dirige la Fundación Ciencia para la Vida, que está orientada a buscar, mediante la ingeniería genética, nuevas soluciones a problemas que presentan los principales sectores productivos chilenos. Aludiendo a la situación de Chile, estima que, como país, “nuestro inventario humano preparado es muy pequeño para el desarrollo de innovación a todo nivel”. También considera necesario “aumentar el nivel de inversión en ciencia y tecnología e innovación. Hoy día solamente destinamos un 0,6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB); los países que están haciéndolo bien destinan el 2 por ciento o el 2,5 por ciento”.