La Biopiel es un sustituto de la epidermis humana desarrollado sobre la base de sustancias orgánicas presentes en los caparazones de los crustáceos. Ha sido usada con éxito en el tratamiento de quemaduras tipo A y AB (superficiales e intermedias), heridas por fracturas expuestas y otras lesiones de la piel.
La idea surgió en Concepción, capital de la Octava Región, alrededor de 2001. El químico Galo Cárdenas y un médico cirujano conversaban acerca de los casos de numerosos niños quemados que no recibían el tratamiento adecuado. Aunque los pacientes eran tratados con materiales que permitían el crecimiento celular, las heridas cicatrizaban con retracción y presentaban un color y una textura distintos a los de la piel normal.
A partir de este problema, Cárdenas, profesor de la Universidad de Concepción, se abocó a buscar una solución. “Vimos que, a partir de la extracción de una sustancia presente en los caparazones de los crustáceos, podíamos generar un material que podría ser un sustituto de piel. Lo que utilizamos es quitosano”, cuenta Cárdenas.
Según el científico, “al disolver esta sustancia y dejarla secar, se obtiene una película que tiene un aspecto muy parecido al papel celofán, como un envoltorio”. Luego, agrega, “esta película se adhiere directamente a la herida -no es una intervención-. Se puede aplicar al paciente en la cama. Al cabo de siete o catorce días comienza a cicatrizar y va tomando el aspecto de una piel normal”. Y no deja secuelas.
Actualmente el equipo de trabajo está compuesto por cinco investigadores: el químico Galo Cárdenas, un cirujano plástico, una especialista en ciencias biológicas y dos veterinarios. También colaboran con ellos dos estudiantes de doctorado. Al principio les costó encontrar el apoyo de fondos públicos y privados, pero finalmente lo consiguieron.
Cárdenas, de 56 años, dice que “a partir del trabajo que hemos desarrollado se ha incrementado su capacidad como regeneradora de la piel, pues la película sirve como una matriz para el crecimiento celular. Además, estamos trabajando para mejorar su capacidad ´mecánica´, de movilidad de la piel, para aplicarla en zonas como los codos o las muñecas”.
Por ahora su invento se utiliza sólo en algunos centros médicos. Y calcula que, cuando empiece a ser comercializado, será un 20 por ciento más barato que las soluciones convencionales que ofrece actualmente el mercado para este mismo tipo de problemas.
