La pintura de Roberto Matta

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REINVENCIÓN SURREALISTA DEL LENGUAJE PICTÓRICO

La energía del cosmos

Roberto Matta (Santiago, 1911- Tarquinia, Italia, 2002), figura del célebre movimiento surrealista, marca un hito en la historia del arte por su gran capacidad de innovación del lenguaje pictórico. Matta es un creador de obras sublimes, pero también lo es de una nueva manera de mirar y de pintar. Tal como cuenta la galerista Isabel Aninat, autora del libro “Matta. Espejo de Cromos”, cuando el artista terminó sus estudios de arquitectura en Chile y se fue a Europa, todavía no descubría su propio valor como creador. “Matta creó signos. No sabiendo aún que era pintor creó un lenguaje surrealista antes de conocer a los surrealistas. El no sabía ni siquiera que era pintor, pero hacía muchos dibujos y de repente lo conoce García Lorca, y Matta le muestra sus dibujos y Lorca le dice: ´Pero tú eres surrealista´. Y Matta ni sabía, él estaba trabajando con Le Corbusier, como arquitecto, en ese momento”.

Isabel Aninat explica que “el surrealismo de Matta es muy distinto al de Dalí, donde está un poco la impronta y la energía del trazo. Está la energía del Universo, por eso Matta influye mucho en (Jackson) Pollock después, cuando se va a Nueva York”.

El lenguaje pictórico de Matta utiliza juntos los conceptos de tiempo y espacio, como si mirara desde una perspectiva propia -la de un “extraterrestre”, según Aninat- un universo concentrado, densificado, que desata todas sus energías. Ese proceso, que es el fluir libre del inconsciente en la técnica surrealista, nos permite también reconocernos, como personas, en su obra. Y es, también, la representación del misterio, del enigma.

“Yo busco representar el espacio en sus intersecciones y transformaciones, en su dinamismo. Yo no pinto, yo veo manchas en un cosmos. Yo parto de las manchas. Así como la gente ve cosas concretas en las nubes, yo veo mundos en las manchas”, le dijo el propio Matta a Isabel Aninat durante las conversaciones publicadas en su libro, en 1996.

Este chileno universal recibió en vida importantes distinciones, como el Premio Nacional de Arte, Mención Pintura, en Chile, en 1990, y los premios Príncipe de Asturias, en 1992, y Medalla de Oro de las Artes Españolas, en 1985. Su obra sigue más viva que nunca.