Cuerpos Pintados

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FOTOGRAFÍAS ARTÍSTICAS DE CUERPOS DESNUDOS PINTADOS POR ARTISTAS PLÁSTICOS ROBERTO EDWARDS

Del espacio del arte al espacio social

El proyecto artístico Cuerpos Pintados, desarrollado a partir de 1991 por el fotógrafo Roberto Edwards, de 69 años, marcó un hito en la historia de la fotografía y del arte en Chile. En apenas cinco días, 15 mil personas visitaron la muestra de fotografías montada en el Museo Nacional de Bellas Artes, cuyo propósito original era promover un libro. “Fue totalmente casual, fue una humorada”, dice Edwards. Después de haber llevado la primera exposición a 35 lugares de América y Europa y de haber editado libros y CDs, sabe que ha dado vida a un concepto “tremendamente elástico”.

El trabajo de los fotógrafos Leni Riefenstahl y Holger Trülzsch son precedentes para entender esta iniciativa. Edwards recuerda que “en ese momento yo estaba muy interesado por la pintura corporal africana. Estuve viendo una serie de libros y de repente pensé: ´¿qué haría un artista contemporáneo si tuviera que pintar el cuerpo, sería igual de creativo?´. Y me pareció un curioso desafío”. Invitó entonces a dos artistas plásticos, Mario Toral y Carmen Aldunate. “Pintaron y salió algo muy especial”. Luego se fueron sumando más artistas y el resultado de aquellas obras, fotografiadas por él, se plasmó en un libro.

Nemesio Antúnez, uno de los artistas participantes, le abrió las puertas del Museo Nacional de Bellas Artes para el lanzamiento del libro. “Y yo pensé que era una buena idea -dice Edwards-, fantástico. Sería la bendición del arte sobre un tema que yo sabía podía producir mucha molestia, porque el cuerpo desnudo es como el susto más grande de Chile”.

Tras el lanzamiento del libro, Nemesio Antúnez, director del museo, tuvo la idea de dejar las fotos en exhibición durante cinco días. “Se acabaron los ticket del museo, unas tremendas colas, una revolución feroz. Y mucha gente me decía: ‘que interesante la exposición, cuando la vas a llevar a Argentina, a Brasil...’. Y yo decía: ´nunca he pensado en una exposición, éste es el lanzamiento de un libro´. Pero eso me quedó dando vueltas y dije: ´bueno, por qué no, hagámoslo´. Y así partió”, cuenta Edwards.

El impacto nacional e internacional llenó de energía a Edwards, quien comenzó a profundizar y ampliar su trabajo, primero hacia Latinoamérica y luego hacia el resto del mundo. La obra ha tomado un sendero propio, flexible, abierto a más innovaciones, incluyendo el trabajo de pintores de distintas nacionalidades, especialmente latinoamericanos, pinturas de transformaciones de cuerpos, fotos etnográficas, y ancianos y niños en vez de modelos. También ha editado CDs con música hecha únicamente a partir de sonidos que utilizan al cuerpo humano como instrumento.

Ante el proceso que ha seguido su obra, Edwards comenta que es necesario tomar los temas con pasión, en una búsqueda sin temores, para que sea el proyecto el que conduzca a su autor. El cree que “un proyecto debe servir para algo y no necesariamente para generar lucas”.
En su caso, lo que buscaba conseguir con el cuerpo humano era, “a través de destaparlo, dignificarlo”.

“Lo que se quiere -resume- es que seamos un país un poquito más maduro, más moderno”.