Oleotop es una feliz innovación por donde se la mire. A partir de una actividad agrícola tradicional de la Novena Región, el cultivo de raps o canola, este proyecto ha desarrollado aceites vegetales para la industria salmonera. Tradicionalmente, los salmones en cautiverio se alimentaban de una mezcla de harinas y aceites de pescado. El aceite de raps ha permitido diversificar la actividad agrícola sureña, dar trabajo a numerosos productores de la Región de la Araucanía y abrirles nuevos mercados. La idea de fundar Oleotop fue de la ingeniera agrónoma Karina von Baer, de 34 años, quien consiguió la “fusión de fuerzas entre Fundación Chile, Transoceánica y Saprosem S. A., porque podía tener la idea pero había que buscar inversionistas”.
El origen de este proyecto data de 2004. “Cuando yo estudiaba en Santiago -recuerda- veía que al sur la agricultura fracasaba en sus intentos constantemente”. De esta manera, decidió hacer algo para cambiarle la imagen que se tenía de la que la agricultura para que dejara de ser vista sólo como una actividad de subsistencia. “No hay muchos proyectos innovadores en este campo, y éste es relativamente barato. Es un proyecto de 8 millones de dólares, pero a su vez da mucho trabajo a la gente de la región, pues se trabaja en 6 mil hectáreas. Es una región pobre, así que el proyecto es importante porque abre un nuevo mercado a los agricultores”.
Karina von Baer, actual gerente general de Oleotop, explica que esta iniciativa ha sido “de alta importancia para el agricultor, ya que con él se ha fortalecido un cultivo que estaba prácticamente muerto, se ha resuelto la demanda por cultivos de rotación y se ha establecido una cadena de comercialización que disminuye los riesgos del negocio. Frente a la crisis que ha tenido la agricultura en el sur, tener alternativas nuevas, apoyarlas y desarrollarlas es algo de vital trascendencia. Nosotros hemos podido sacar adelante la producción de raps”.
Oleotop ha logrado crear un vínculo novedoso entre industria acuícola y agricultura, el que a su vez ha generado estabilidad productiva y laboral a los agricultores. Para ello, dice, “se requirió de personas visionarias, que fueran integrando estos dos sectores. Además, el proyecto ha permitido a los agricultores adecuarse a otras realidades, como han sido los mercados externos”. El inicio no fue fácil. “Se nos ocurrió y tuvimos que partir de cero, porque no existían plantas productoras”.
Hoy, cuenta Karina von Baer, “Oleotop tiene una alianza para vender su aceite de Raps a Nutreco, la más importante empresa de alimentos para salmones. Es ‘energía nutritiva’, como le pusimos aquí, en la industria de aceites de consumo humano de alta calidad. Este aceite en especial, por ejemplo, es rico en Omega 3”.
